Si hay algo que sabemos los gracioseros es veranear. Y este año, con la temporada más esperada ya encima, queremos contarte cinco planes que no deberías dejar pasar si pisas La Graciosa entre junio y septiembre.
1. Snorkel en la reserva marina más grande de Europa
Pocas personas saben que cuando se meten al agua en La Graciosa, están nadando dentro de la reserva marina más extensa de toda Europa. Con 70.700 hectáreas, la Reserva Marina del Archipiélago Chinijo es la mayor de Europa y alberga un valor paisajístico excepcional: cuevas, bancos de peces, gorgonias, formaciones volcánicas y más de 15 puntos distintos bajo el agua.
Para el snorkel, las mejores zonas son la Playa de La Francesa: aguas cristalinas y fondo visible desde la superficie, y los alrededores de Montaña Amarilla, donde el color del agua cambia de turquesa a verde botella y puedes ver pasar serránidos y morenas como si nada.
¡Coge tus gafas y métete al agua!
2. Bici por la isla: de Caleta de Sebo a Pedro Barba y más allá
El ciclismo de aventura está viviendo su mejor momento, y La Graciosa es uno de esos destinos que los ciclistas más curtidos guardan como secreto. Aquí no hay carreteras asfaltadas: solo arena y tierra volcánica que te obligan a ir con calma y a mirar alrededor.
La ruta clásica es de Caleta de Sebo a Pedro Barba, unos 6 kilómetros que transcurren entre dunas, volcanes apagados y vistas al Risco de Famara. Pero si quieres más, puedes continuar hasta el Barranco de los Conejos o acercarte a Playa de Las Conchas bordeando la costa norte, donde el paisaje se vuelve más árido y los colores más intensos. Puedes alquilar una bici en Caleta de Sebo nada más bajar del ferry.
Consejo de graciosero: sal temprano. El sol de julio no perdona, y las mejores fotos son las de la mañana.
3. El pescado más fresco que vas a comer en tu vida
En La Graciosa no hay frigorías de supermercado. El pescado que está hoy en tu plato esta mañana todavía estaba en el agua. Eso se nota.
Los restaurantes de Caleta de Sebo llevan décadas cocinando con recetas de toda la vida: vieja a la sal, lapas con mojo, caldo de pescado como el que hacían las abuelas. Son sitios sin pretensiones, con manteles de papel y camareros que te conocen por el nombre al tercer día. Exactamente como debe ser.
Si pasas unos días por aquí, hazte un favor y pide lo que no conoces. Pregunta qué trajeron esta mañana. La respuesta siempre sorprende.
4. Excursión en catamarán
Este es el plan con el que más gente cae enamorada de la isla. Y tiene sentido: ver La Graciosa desde el agua es una experiencia completamente distinta a verla desde tierra.
La excursión I Love La Graciosa comienza bordeando la costa sur de La Graciosa hasta fondear cerca de Playa Francesa, donde puedes practicar kayak o nadar en las aguas de la reserva marina. A bordo, paella recién hecha, barra libre y guía en español, inglés, alemán y francés.
Puedes reservar directamente aquí.
5. Hacer senderismo
Hay islas para desconectar. Y luego está La Graciosa, que es para algo más: para reconectar contigo mismo. Sus rutas de senderismo no son exigentes en altitud, pero sí en belleza.
La subida a Montaña Bermeja te regala una panorámica de toda la isla y del Archipiélago Chinijo que no olvidarás. El Arco de los Caletones, en el extremo sur, es uno de esos accidentes geológicos que te recuerdan que estás caminando sobre un volcán dormido. Y si te apetece algo más tranquilo, el paseo costero desde Caleta de Sebo hacia el norte, con el Risco de Famara al fondo, es sencillamente perfecto.
Lleva agua, protección solar y tiempo de sobra. Ninguna ruta tiene prisa.
Y si te quedas unos días: quédate a dormir
Ninguno de estos cinco planes se disfruta bien en una sola jornada. La Graciosa se merece tiempo, y como siempre decimos quédate a dormir en primera línea de Caleta de Sebo.
Los apartamentos están a cuatro minutos a pie de Playa del Salado, con cocina completamente equipada, terraza y vistas al mar o a la montaña. El check-in se hace en la misma oficina del puerto, así que en diez minutos de bajar el ferry ya tienes las llaves en la mano.
Perfectos para parejas, familias o para quien quiera venir solo y necesite un rincón tranquilo donde ordenar las ideas. Reserva aquí.
¿A qué estás esperando?
La Graciosa no te va a sorprender con artificios. Te va a sorprender con lo que lleva siglos siendo: tierra, mar, viento y la gente que ha sabido cuidarlos. Ese es el plan de verano que nadie más te puede ofrecer.














